¡Gracias Belita!
 
La más grande de las gratitudes para una mujer que vivió llena de memorias mágicas y reales. Gracias por tantos años de crianza, fortaleza heroíca y tiernos cuidados. Por recogerme cada tarde en el bus del colegio y recibirme con deliciosa variedad gastronómica. Gracias por tus historias, tus memorias, tu legado. Pero sobre todas las cosas, gracias por el amor más puro, ese que nos brindaste con todo esmero en cada respiro y palpitar de la vida. Gracias por absolutamente todo. Te amo,

Tu chino bobo, cotudo.